
La Pastora es venerada como la segunda procesión mariana más grande del mundo, originándose en la ciudad de Barquisimeto, Venezuela. Esta tradición, profundamente arraigada en la cultura venezolana, se celebra el 14 de enero, día en que miles de devotos rinden homenaje a la imagen de la Virgen de la Pastora. Su festividad destaca por la devoción y fervor de los asistentes, quienes se unen en un recorrido lleno de música, danzas y expresiones culturales que reflejan la identidad venezolana.
Con la emigración masiva de venezolanos en los últimos años, la devoción a La Pastora ha cruzado fronteras, estableciendo un lazo espiritual entre los connacionales en el extranjero. Este fenómeno ha permitido que la imagen de La Divina Pastora no solo se mantenga viva en Venezuela, sino que también recorra las calles de más de 60 países alrededor del mundo. Así, su mensaje de esperanza, unidad y fe se ha propagado, contribuyendo al fortalecimiento de la comunidad venezolana en el exterior.
Desde 2017, la celebración ha cobrado especial relevancia en Argentina, específicamente en Buenos Aires con una peregrinación de 7.5 kilómetros de la desde la basílica de Santa Rosa en Belgrano hasta la basílica de Flores en la Av. Rivadavia.
Actualmente se ha institucionalizado un recorrido que inicia en la Basílica de Buenos Aires y culmina en la Parroquia Santuario Nuestra Señora de los Dolores. La imagen de la virgen fue realizada por el arquitecto y artista venezolano Ángel Moya en el año 2019, Daniel Mora y familia originarios de Barquisimeto, fue uno de los pioneros en llevar la imagen de La Divina Pastora a este país, creando una figura que ha resonado con la comunidad. Su dedicación ha permitido que muchas personas se reencuentren con su fe y sus raíces, revitalizando la tradición en un nuevo contexto cultural.

Las festividades en Argentina han ido creciendo en número de asistentes y en expresión de éstas. La comunidad venezolana se ha organizado para llevar a cabo esta celebración de manera comunitaria, invitando a otros grupos culturales a unirse en esta manifestación de religiosidad popular. A través de danzas, trajes típicos y música, la celebración se convierte en un evento multicultural que representa tanto a los venezolanos como a los argentinos que apoyan esta bonita tradición.
En conclusión, la imagen de La Divina Pastora ha trascendido su origen, convirtiéndose en un símbolo de identidad y esperanza para millones de venezolanos en el mundo. Su celebración en Argentina es un claro ejemplo de cómo las tradiciones culturales pueden adaptarse y florecer en nuevos contextos, uniendo a las personas en torno a la fe y la comunidad. La Pastora sigue siendo un recordatorio del origen y la resiliencia de un pueblo que, pese a la distancia, encuentra en su devoción un hogar compartido.
Lic Francisco Rodriguez


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