
Nuestra emocionante visita al Palacio Tango en Buenos Aires comenzó con la promesa de una experiencia inolvidable. Nos dirigimos primero al emblemático Teatro Carlos Gardel, un lugar que no solo es un ícono de la cultura argentina, sino que también lleva el nombre del legendario cantante de tango, Carlos Gardel. La atmósfera del salón estaba impregnada de historia y pasión, un ambiente perfecto para sumergirnos en el arte del tango.
Fue ahí donde tuvimos la suerte de recibir una clase de tango impartida por la destacada bailarina Lourdes Cloure. Con su energía contagiosa y su vasta experiencia en el baile, Lourdes nos llevó a través de los movimientos y pasos fundamentales del tango. Su estilo, lleno de gracia y precisión, nos inspiró a encontrar nuestro propio ritmo y a conectarnos con la esencia de este apasionante baile. Aprender de una figura tan reconocida en el mundo del tango hizo que nuestra experiencia fuera aún más especial.

Después de la clase, nos trasladamos al Teatro Astor Piazzolla un teatro inaugurado en 1915, un lugar igualmente cautivador donde nos esperaba una cena-show con más de 22 artistas en escena entre músicos, bailarines y cantantes. La combinación de una velada gastronómica y el arte del tango parecía prometedora, y no nos decepcionó. La decoración del teatro, con su aura íntima y acogedora, creó el ambiente perfecto para disfrutar de la velada que se avecinaba.

La cena fue un deleite para los sentidos. Consistió en un menú de tres tiempos, que incluía una variedad de entrantes, un exquisito plato principal, y un postre que cerró la experiencia de manera sublime. Cada plato se servía acompañado de un buen vino, lo que realzó aún más los sabores de la cocina argentina. El servicio durante la cena fue excepcional, y el personal se esforzó por asegurarse de que cada detalle cumpliera con nuestras expectativas.
A medida que disfrutábamos de la cena, el espectáculo comenzó. Diferentes presentaciones de tango, que iban desde el estilo milonga hasta interpretaciones más modernas, nos mantuvieron cautivados. Las actuaciones estaban llenas de energía y emoción, gracias a los talentosos bailarines que subían al escenario, que parecían contar historias a través de sus movimientos. Además, dos maravillosos cantantes acompañaron la orquesta divina que llenó el espacio con las melodías envolventes del tango.

Al finalizar la noche, el trato maravilloso que recibimos a lo largo de toda la velada dejó una marca imborrable en nuestros corazones. La combinación de una clase de tango enriquecedora, una cena deliciosa y un espectáculo asombroso hizo de nuestra visita al Palacio Tango una experiencia memorable, que celebró la rica herencia cultural de Argentina. Sin lugar a duda, volveríamos a revivir esta experiencia mágica en el futuro.
Palacio Tango se encuentra en el corazón de Buenos Aires, Argentina, específicamente en la prestigiosa calle Florida, reconocida por su vibrante ambiente comercial y cultural. Este icónico espacio está situado en el emblemático Edificio de la Galería Güemes, número 165, un lugar que refleja la rica historia y la elegancia de la ciudad. En Palacio Tango, los visitantes pueden disfrutar de una experiencia única que celebra la pasión del tango. Para más información y actualizaciones sobre sus actividades, pueden seguir sus redes sociales palaciotango y su página: http://www.teatroastorpiazzolla.com
Francisco Rodriguez


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