El 3 de febrero de 2026 marcó un paso significativo para el desarrollo turístico de Panamá. Esedía, la histórica localidad caribeña de Portobelo, ubicada en la provincia de Colón, fueincorporada oficialmente a la Red Mundial de Destinos Emergentes, programa impulsado por laOrganización Mundial de Periodismo Turístico que promueve comunidades con patrimonioidentitario y potencial de crecimiento…

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Portobelo fue declarado Destino Emergente por la OMPT y se proyecta al mundo desdesu identidad cultural


El 3 de febrero de 2026 marcó un paso significativo para el desarrollo turístico de Panamá. Ese
día, la histórica localidad caribeña de Portobelo, ubicada en la provincia de Colón, fue
incorporada oficialmente a la Red Mundial de Destinos Emergentes, programa impulsado por la
Organización Mundial de Periodismo Turístico que promueve comunidades con patrimonio
identitario y potencial de crecimiento sostenible.
La firma se llevó a cabo en Marina Linton Bay y fue encabezada por el presidente y fundador
de la OMPT, Miguel Ledhesma, junto a Cristóbal Valencia Jiménez, presidente de la Cámara
de Turismo de Portobelo Costa Arriba, quienes formalizaron la adhesión del destino a esta
plataforma de cooperación internacional orientada a fortalecer la visibilidad, la capacitación y el
posicionamiento de territorios con fuerte impronta cultural.


Historia viva, integración y desarrollo comunitario
Portobelo no necesita presentación para quienes valoran los destinos atravesados por la
memoria. Sus emblemáticas fortificaciones coloniales —entre ellas el histórico Fuerte San
Jerónimo— dialogan con otros espacios profundamente arraigados en la vida local, como la
Iglesia del Cristo Negro, epicentro de una de las devociones más convocantes de Panamá.
La identidad cultural también se expresa en ámbitos como la Casa Congo, guardiana de las
tradiciones afrodescendientes, y en iniciativas comunitarias como la llamada Escuelita del
Ritmo, donde niños y jóvenes mantienen viva la herencia musical del lugar.

A ello se suman
gestos silenciosos pero valiosos, como el de una vecina que durante el receso escolar brinda
clases particulares de apoyo, reafirmando el rol social de la comunidad en la formación de las
nuevas generaciones.
La cotidianeidad del destino se completa con postales que forman parte de su esencia:
antiguos colectivos locales que, aunque modestos, conectan Portobelo con la ciudad de Colón;
mujeres que ofrecen artesanías frente al museo; vendedores de billetes de lotería en la plaza
central; y puestos de rosarios y objetos devocionales vinculados al Cristo Negro, ubicados en
las inmediaciones de su iglesia.
En este entramado de historia, fe, cultura viva y organización comunitaria, la incorporación de
Portobelo a la Red Mundial de Destinos Emergentes cobra aún más sentido, al integrarse a un
circuito latinoamericano que promueve el desarrollo turístico desde la identidad, la participación
social y el fortalecimiento de sus propias raíces.
Comunicación y formación como motores de crecimiento
Uno de los ejes centrales del programa radica en el acompañamiento comunicacional que
brindarán los medios y periodistas especializados que integran la OMPT, amplificando la
visibilidad internacional del destino y proyectando sus atractivos hacia nuevos mercados.
A ello se suma la capacitación continua destinada a residentes, emprendedores, guías y
prestadores turísticos, promoviendo la profesionalización del sector y fortaleciendo el rol de la
comunidad como narradora de su propio territorio, desde una mirada participativa y sostenible.
Una reflexión final sobre la memoria histórica

En este camino de crecimiento y proyección internacional, también emerge una observación
que invita a seguir profundizando el trabajo patrimonial en el destino.
Durante el recorrido, uno de los espacios que interpela al visitante es el denominado
Cementerio Negro, conocido antiguamente como la “Negrería”, sitio donde en tiempos
coloniales se concentraba y comercializaba a personas esclavizadas y que, con el paso de los
años, se transformó en lugar de enterramiento.


Se trata de un punto atravesado por una carga simbólica inmensa, testimonio del dolor, la
resistencia y la raíz afrodescendiente que forma parte esencial de la identidad de Portobelo.
Su estado actual plantea la oportunidad de avanzar en tareas de mantenimiento, señalización y
puesta en valor que permitan jerarquizarlo como un espacio icónico para la reflexión, la oración
y el recuerdo de quienes ya no están, integrándolo a circuitos de turismo de la memoria que
acompañen, desde el respeto, la comprensión del pasado.


Porque el desarrollo turístico también implica cuidar los sitios donde habita la historia más
profunda de un pueblo.


Debora Ruiz
@deboravruiz
@infoturismoargentina

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